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Asociamos marcas con valores

Las marcas se comprometen

Las marcas se comprometen

Asociamos marcas con valores. Siempre lo hicimos, pero ahora, si cabe, mucho más.

Supongo que cuando Nordstrom decide no renovar el pedido de la colección de Ivana Trump, tuvieron que pensarlo bien. ¿O no?

Supongo que cuando más de 90 empresas tecnológicas norteamericanas, entre las que se encuentra Apple, firman una declaración en contra de la política migratoria de su presidente, tuvieron que pensarlo bien. ¿O no?

Si Coca-Cola introduce algo más que mensajes subliminales en sus diferentes iniciativas de marketing y publicidad (el himno “America the beautiful” cantado en varios idiomas en su último spot, nombres latinos en sus latas…), tuvieron que pensarlo bien. ¿O no?

Coronita lanza la idea de que América no es un país. Mientras, otras marcas como Aeroméxico o Tecaté o 84 Lumber, o bien alertan del peligro de crear fronteras, o nos muestran lo pequeños que pueden ser los muros cuando la cordialidad entre pueblos se impone.

¿Valores o interés?

Seguro que Tecaté o Coronita o Aeroméxico arriesgaron poco. También que 84 Lumber, una gran desconocida, su apuesta en el spot de la Super Bowl, le ha permitido ganar unos cuantos puntos de notoriedad que antes no tenía. También es casi seguro que Coca-Cola se avergüenza de su presidente, pero no es menos cierto que sus intereses comerciales son el mundo entero. Y que a Apple y el resto de tecnológicas, dejarles sin programadores “extranjeros”, les hace mucho daño. En el caso de Nordstrom, por lo visto, las ventas de la firma de la hija del Trump, habían caído en picado.

Sí, todo eso es cierto. Pero en un mundo donde el consumidor cada vez elige por la promesa que representa la marca tanto como por los valores que hay detrás de ella, a las marcas les va a costar cada vez más permanecer neutras.

Nos llevan a un mundo de blanco o negro, de polarización. Porque los extremismos generan extremismos. Y llegados a ese punto, es posible que las marcas decidan postularse incluso en contra de sus propios intereses comerciales. ¿O no? Digamos simplemente que no se lo pensarán tanto. ¿El motivo?: porque sabrán que sus clientes las eligen también por lo que piensan.

En España no se ha visto una iniciativa por parte de las marcas postulándose en un sentido o en otro respecto a una cuestión política. La única, Freixenet. Su presidente, José Luis Bonet manifestó claramente su rechazo al independentismo.

Asociamos marcas con valores. En esas estamos todos, eligiendo bando y eligiendo marcas. Porque las marcas, al fin y al cabo, lo que buscan es conectar.

 

Miguel Yáñez

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