Branding, In&out

Captar la atención

Para llegar a los clientes

mantener la atención del cliente

Daniel Goleman nos dice que la atención es más importante que el coeficiente intelectual. Y lo dice justo en un momento en el que vemos como nuestros niños lo tienen muy complicado para concentrarse.

Porque es la era de las distracciones, de lo rápido, de lo acelerado. Somos incapaces de centrar nuestra atención en algo por mucho tiempo. El entrono no ayuda, los estímulos son constantes, es sencillo despistarse. Lo que dura más de un minuto, aburre. Hay que saltar a otra cosa. No se profundiza, pero se tiene muchísima información. Intuyo que no es lo mejor, pero es la realidad.

Y ante esa realidad, el reto del futuro para las marcas es el mismo de siempre: captar la atención. Sí, como siempre, captar la atención. Lo que ha cambiado es que, ahora, es mucho más complicado. ¿Qué hacer ante esta nueva realidad?

Básicamente, las marcas pueden adoptar dos estrategias para captar la atención de sus clientes:

1-Simplicar el mensaje,

Focalizar en lo importante, lo diferente y reducir el tiempo del mensaje.  Ir al grano, simplicidad, un valor en alza en la era de la rapidez …

Las canciones que quieran llegar y salvo excepciones, reducen su duración para que la atención no se pierda.

Twitter, 140 caracteres

Los spots de 30 segundos ya no son los reyes del espacio televisivo. Pero es que los 20 segundos están empezando a quedarse obsoletos. Las nuevas apuestas van por los 15 segundos o incluso menos para ser vistos en todos los dispositivos.

Y es que los anuncios más cortos obtienen mejores resultados en términos de recuerdo y engagement. La eficiencia y la eficacia mejoran. Mejores resultados con menos recursos.

2- Ir contra corriente

Y es que ya se sabe que, a cualquier movimiento, le sigue su contrario. Por eso hay tantos talleres de mindfulness y retiros de conciencia plena, paseos conscientes y prácticas de meditación. Pero una cosa es ir contra corriente en el mensaje y otra en el formato en el que se cuenta el mensaje.

Dudo que Freddie Mercury se atreviese en estos momentos con su Bohemian Rhapsody. Introducción, balada, solo de guitarra, ópera, rock y coda en una canción de nada más y nada menos que de 5 minutos y 55 segundos. O tal vez sí, porque ese ir contra corriente es para valientes, para atrevidos. Porque en la excepción, en lo raro, en la diferencia, sigue estando también y todavía, como siempre, el atractivo.

Miguel Yáñez

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