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El alma de las marcas

Buscar el alma de una marca

Buscando el alma de las marcas. Esa podría ser el resumen de la labor más importante de un profesional del branding.

 

Porque una marca sin alma es una marca moribunda.

 

Una marca sin alma es tan solo una empresa. Una corporación que quiere ganar dinero.Por contra, una marca con alma es la promesa personal de un proyecto que nace para algo, para satisfacer algo, para solucionar algo. Y eso es lo que le permite enamorar, seducir, enganchar.

Por eso, un profesional del branding debe escarbar buscando lo auténtico. Porque lo que no lo es, tiene los días contados. Ese profesional sabe que tarde o temprano se descubrirá la incoherencia entre lo que se proyecta y lo que realmente hay detrás de una iniciativa empresarial. Porque la verdad aflora más rápidamente y de manera más evidente que nunca.

 

Un profesional del branding debe encontrar el alma de las marcas.

 

Ese alma está impregnada de las personas que, con sus valores, con sus personalidades, con su pasión, contagian creando adhesiones.

El profesional del branding podrá proponer cambios en la manera de relacionarse con los clientes o la creación de nuevos productos. Podrá proponer abrir nuevos canales, más coherentes con esa marca o sacrificar algunos que no proceden. Podrá también sugerir un restyling de marca o el lanzamiento de una segunda marca para esa línea de negocio que no puede seguir viviendo en la misma casa. Pero todo ello no servirá de mucho si además no se trabaja la cuestión interna.

 

El poder de la marca es el poder de su alma.

 

Por eso el profesional del branding debe trabajar no solamente mirando de puertas hacia fuera, buscando conexiones poderosas con los clientes, también debe lograr conexiones profundas con los trabajadores. Porque ellos son los primeros embajadores. el alma de las marcas es la suma del alma de las personas que interactúan con ella.

Será necesario un brand sould consultant o un brand divinity consultant  que probablemente no busque adhesiones y sí conexiones.

Hoy los trabajadores ya no se creen nada, pero pueden estar más o menos satisfechos y orgullosos y hacer una defensa más o menos apasionada de la empresa/marca para la que trabajan si esa empresa es coherente con sus principios. Si esa empresa es coherente consigo misma. Si la empresa abraza su alma.

El alma de Apple no es la misma que el alma de Microsoft. Y eso cala en todo. Y eso lo acaba percibiendo el cliente. El alma de Tesla no es la misma que el alma de BMW. Y eso lo siente el cliente final. Lo siente de una manera intangible, pero lo siente. Y le genera más o menos felicidad, más o menos orgullo, más o menos satisfacción.

 

Busquemos el alma de cada marca y trabajemos hacia dentro y hacia fuera.

 

Miguel Yáñez

 

Director general de Primero Estrategia

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