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Naming: ¿Cómo elegir un buen nombre?

Criterios para la elección de un nombre de marca

El nombre nos permite presentarnos. Ya desde el nombre, empezamos a comunicar. Nos dice si somos jóvenes, conservadores, frescos, atrevidos.

Un buen nombre no garantiza el éxito de una marca, pero un mal nombre puede ser garantía de fracaso

Porque el nombre nos ayuda a transmitir lo que nos importa, quien nos representa y quien no lo hace.

El nombre es uno de los aspectos más importantes en el proceso de creación de una nueva iniciativa empresarial. Lo cambiarás todo. Producto, web, servicios, precios. Pero cambiar el nombre, es un auténtico quebradero de cabeza. Si te equivocas…no siempre hay segundas oportunidades. Por eso es tan importante destinar los recursos adecuados en el momento adecuado. Es decir, antes de lanzar tu propuesta al mercado.

¿Cómo elegir un buen nombre para tu marca?

El adecuado es el que sea diferente frente a la competencia y el que represente mejor la esencia de tu proyecto.

¿Y cuál representa mejor la esencia de mi marca?

Juega al juego de la personificación. Si fuera una persona, ¿cómo vestiría?, ¿dónde iría?, ¿quiénes son sus amigos?, ¿qué le gustaría hacer? Si se llamara de esta otra manera, ¿sería más o menos adecuado? ¿Gustaría más o menos a las personas a las que se dirige tu producto o servicio?

Y es que, pensar en el público objetivo, nos da pistas de por donde tiene que ir la cosa. Si tienes posibilidades, investiga. La investigación probablemente no te dirá el mejor de entre diversas alternativas, pero sí te permitirá descartar ciertos nombres.

Se acepta que un nombre tiene que ser:

  1. Registrable. Porque ya hay uno igual o muy parecido, mejor abandonar. Tener que cambiarlo al cabo de un año porque te han demandado, es nefasto. La excepción, Dunkin Coffee, el nombre que sustituye a Dunkin Donuts al prosperar la demanda de la española Panrico, que tenía registrada su marca donuts. Ahora Dunkin Coffee es mucho más que donuts. Y es que no hay mal que por bien no venga.
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  1. Diferente. Si no eres diferente, eres igual. Y además llegas después.
  2. Sencillo de recordar. No siempre es una exigencia, pero suele ser una buena recomendación. Una excepción: kukuxumusu
  3. Sencillo de pronunciar y de escribir. Lo mismo que el anterior. Una excepción: Schweppes
  4. Sonoro, sugerente, agradable para el que lo escucha. Una excepción: Jägermeister
  5. Coherente con la propuesta de la marca a la que representa. Una excepción: El Corte Inglés.

¿Más o menos notorio, más o menos sorprendente, simplemente diferente o radicalmente diferente? Pues depende. Depende de nuestro público objetivo, de lo cómodos que nos sintamos con cierta tipología de nombres, de lo valientes que seamos, y de nuevo de la coherencia de nuestro producto y/o servicio.

 

¿Qué tipo de nombre elegir para mi marca?

Decisión sobre la morfología del nombre de marca

 

 

¿Asociativo, evocativo, descriptivo o abstracto?

Pues de nuevo depende. Aquí adjunto una tabla que ofrece indicaciones dependiendo de la existencia o inexistencia de un elemento diferencial, en función de la posición competitiva, teniendo en cuenta la posibilidad, o no, de manejar las variables del marketing mix, en función de la madurez del mercado, de la capacidad de invertir en comunicación y de la tipología de nombres de los competidores.

 

 

 

 

 

 

Todo ello nos ayuda, pero no estamos ante una ciencia exacta.

No existe el nombre perfecto. Donde no llegue el nombre llegará el tagline. Y donde no lleguen ambos, llegará la comunicación.

El caso es que la propuesta final dote de significados a tu marca, dote de sentido a tu propuesta de valor y transmita coherencia de conjunto.

Miguel Yáñez

Director de Primero Estrategia

 

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